Mi mente destierra simbología,
sonidos codificados, el pasto aplastado.
.
A veces se escucha el viento
hay cantos, soy atraída hacia los arbustos.
Las palabras de arena se desdibujan con soplidos,
con leves brisas, empuja la diversidad!
Se vacía la alcancía en potencia
doy lo último que queda.
Aunque se hace difícil hablar y compartir,
limpio de ideas, de apegos, de propuestas.
Lo que digo existe pero no me identifica.
Soy más y menos,una caña colihue ante huracanes,
me hago cargo de todo lo que es,
más allá de lo que manifiesto.
Yo soy el asesino, el presidente, el aviador desterrado
Colectivero nervioso, el honesto curador y la más soberbia profesora universitaria.
La monja rebelde.
.
Soy lo que consumo y deshecho.
Soy lo que no pudro y perdura.
Soy lo que amo y escupo.
En mí está el rencor, en mí está el perdón.
Ni tiempo ni espacio, una masa que por parecer dividida no me engaña.
El universo se desprende de mí y lo recojo,
lo reconozco,
amaso,
preparo una unidad en mí.
Caen aguas claras de mis bolsillos.
de ellos la luz profesa amor;
del zumbido se derrama un grito;
del auge, lamentos.
.
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