Me entrego a la naturaleza, ya me canse de no seguirle el ritmo
Me entrego a los arboles y a su crecimiento vertical, a la viscosidad de los sapos a horas oscuras queriendo cantar, a la luna que se oculta tras postes resplandecientes de luz artificial
Me entrego a las hojas holgazanas que danzan al viento y aplauden su aceleración, al trueno que resuena en la tierra y me recuerda que estoy
Me entrego al caer de la lluvia, al barro trepándome sobre la piel de mis pantorrillas,
al ladrido de los perros vecinos y a las lenguas asperas de las mías.
Ya no me hago preguntas y así entiendo, ahora sólo me entrego.
Esperaba que este día fuese algo así


